Obsequios de Seres de Otras Realidades
- elmensajeronews
- 15 may 2025
- 2 min de lectura
Era un día como cualquier otra, una noche calurosa y silenciosa, Una de esas noches donde la calma es absoluta, al bajar las escaleras encontré una pluma blanca que no parecía de un ave y que solo estaba ahí, como esperándome para que la recogiera, la levante e inmediatamente un impulso hizo que salga al fondo de mi casa esa noche, me senté cómodamente en un sillón a ver la inmensidad pensando; nada acontecerá.

En medio de tanta calma pude llegar a oír una especie de susurro que aparecía y desaparecía entre la arboleda y las flores del jardín, mi curiosidad me hizo ponerme de pie y dejando alerta todos los sentidos, me acerque hasta el lugar a unos cuantos metros de dónde me encontraba...
En ese preciso instante al mirar fijamente vi sus ojos entre la maleza, estaban ahí viéndome mientras yo los observaba, una mirada que rondaba entre miedo y dulzura hizo que el mundo se detenga por un instante.
El olor a tierra mojada se sentía advirtiendo se venia una tormenta, fue ahí, en ese preciso instante un rayo ilumino el lugar dejándome ver por completo a aquella criatura, pequeño con sus grandes ojos, vestido de verde camuflado en el paisaje, mi curiosidad pudo más que mis miedos, fue ahí donde me acerque aun más a preguntarle ¿Quién era?, ¿de dónde venía?, algo que reafirmara no estaba alucinando.
El solo sonrió y dijo "este es mi hogar desde hace miles de años..." y simplemente, desapareció, perdiéndose entre la maleza. Confundida abrí mi mano en la que aún conservaba esa pluma y sonreí.
Jamás volví a verlo pero cada vez que aparece una pluma se que él esta ahí en ese sitio que es mas suyo que mío, quizás cuidando de alguna forma su lugar en el mundo, un mundo que desconocemos y que aún no sabemos cuidar los seres humanos.
Tal vez esto nos enseñe de alguna manera que cuando salgamos al jardín o estemos en algún lugar de nuestros hogares. Nos demos cuenta que dónde vivimos es prestado, prestado por el CREADOR, un CREADOR que despojándose de su grandeza nos presta este planeta para habitarlo y que al final nada nos pertenece...no juntemos cosas materiales para otras vidas, tenemos solo una y es demasiado corta, seamos mejores personas, solidarios, pensemos en el otro como en nosotros mismos, de eso se trata la vida, ayudemos a quienes lo necesitan, mañana podemos ser nosotros los que necesitemos ayuda.
La felicidad son solo pequeños momentos... no perdamos ni uno de ellos, porque cada momento es único e irrepetible.
Y cada vez que vean una pluma no lo olviden, como siempre les digo, no estamos solos...
Laura MITRE







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